Lo genial de llevar encima sólo 3 mediocres horas de sueño intercaladas en dos días super activos, es que todos (absolutamente todos) los problemas, situaciones tristes, conflictos existenciales, dudas, historias deprimentes y demás cosas de esa índole pasan a ser NADA. Simplemente, nada importa más que la idea de una cama calentita, una almohada bien mullida y el tiempo suficiente para tirarse allí sin mayores preocupaciones.
Lo genial de tener insatisfecha una necesidad básica es que sólo se puede pensar en eso (al menos, mientras siga insatisfecha) y olvidarse del mundo... Todo pasa a ser secundario, diminuto, irrelevante, en comparación a la exquisita idea de cerrar los ojos y viajar a mi universo paralelo...
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